El venado, un rumiante un poco especial.
Artículo para el periódico “El Zócalo” 2ª quincena de Feb/2006
Fecha Original: Febrero de 2006
El venado no difiere mucho de otros rumiantes, sus necesidades alimenticias son similares, aunque la diferencia es que el venado anualmente desecha y desarrolla nuevas astas. Este singular y caprichoso portento evolutivo demanda al organismo del venado un aporte de gran cantidad de nutrientes, las astas son quizás el tejido vivo que más rápido crece en la naturaleza, casi ½” por día. En 120 días pueden llegar a pesar más de 3 kgs. Las astas serán formadas a partir de materia orgánica, básicamente proteínas y por minerales de los cuales el calcio y el fósforo representan el mayor porcentaje presente y son los 2 más importantes. Muchos otros minerales como el manganeso, potasio, magnesio, cobre, hierro, selenio, zinc Etc. también son requeridos para su desarrollo. Los cérvidos son casi los únicos animales que pueden almacenar y disponer de estas reservas minerales de sus huesos. Las astas del venado están irrigadas por múltiples vasos sanguíneos y nervios, que acarrean y depositan estas proteínas y minerales a través de la sangre para ir conformando las crecientes y sofisticadas estructuras. Una delgada piel forrada de suave pelo las cubre y protege, esta piel es llamada terciopelo. El venado aprovecha a través del consumo de las plantas y del agua los minerales que la tierra contiene, pero si esta es deficiente en alguno de estos o si el alimento es muy pobre y bajo en proteínas sus astas serán pequeñas y tal vez no completará su desarrollo. Cuando los venados están en pleno crecimiento, el organismo primero utiliza estos nutrientes para el mantenimiento y funcionamiento de sus órganos internos y para el crecimiento músculo esquelético y por último lo que reste será utilizado para desarrollar sus astas.
¿Qué beneficios pues tiene suplementar?, Al suplementar con alimentos ricos en proteínas, carbohidratos, fibra, vitaminas y minerales estamos proporcionando los nutrientes faltantes en la dieta natural del venado y propiciamos que el animal pueda destinar una mayor cantidad de estos elementos para el crecimiento adecuado de sus astas.
Al suplementar con alimentos balanceados y diseñados para suplir las deficiencias de proteínas, minerales y vitaminas, ayudamos al animal a obtener todos los elementos para que exprese ahora si su verdadero potencial genético.
Un error muy común es que al ver que el venado ya terminó de desarrollar sus astas y estas están duras y mineralizadas, queremos “ahorrarnos” el gasto de suplementar e interrumpimos el aporte de alimento, creemos o nos gusta creer, que el venado no necesita por ahora tanto alimento y dejamos irresponsablemente que el pobre animal obtenga comida de donde pueda, cuando el monte está en su peor momento. Esto no funciona así, no podemos dejar en “pausa” al venado y volver a pensar en el cuando empezamos a preocuparnos que otra vez ya le van a comenzar a brotar nuevas astas. El venado debe tener acceso a alimento de calidad todo el año, no hay épocas fáciles para el. Antes del invierno y durante los siguientes meses, en que la comida natural del venado escasea, las crías deben completar cierto desarrollo corporal para poder sobrevivir, las hembras estarán gestando a una o dos crías en su vientre y los machos, que perdieron mucho peso, están fatigados y hambrientos después del demandante período del celo, ellos necesitan recuperar condición corporal cuando nuevas astas comiencen a formárseles al año siguiente.
Durante los períodos de secas y en invierno la dieta de los venados difícilmente contiene más de un 11 % de proteína cruda, lo que apenas podría mantener su organismo funcionando. Aunque aparentemente los venados acumulan grasa bajo la piel antes del invierno, esto no significa que esté “gordo” o bien alimentado, esta es en realidad otra asombrosa defensa evolutiva del animal, puede subsistir durante este tiempo comiendo inclusive cortezas de algunos arbustos y ramitas secas. Su ritmo cardiaco y su metabolismo disminuyen, lo mismo que su necesidad de alimento, sus movimientos y largos paseos cesarán, pasa ahora más tiempo echado protegiéndose del viento y del frió oculto en secretos refugios.
Si la proteína que a duras penas le ofrece los fibrosos restos de vegetación bajan a niveles de 7 o a 8 % de Proteína cruda, el desastre puede ocurrir. Los primeros en morir serán las crías que nacieron tardíamente y no lograron crear una biomasa y peso suficiente, después seguirán los otrora orgullosos y altivos machos dominantes, que drenaron toda su energía y fuerza en la eterna danza de la vida.
Los cadáveres de estos animales formarán parte del 30 % del hato que no sobrevivirá para ver la próxima primavera.
Estas cifras, aunque espeluznantes y tristes, son verdaderas, y forman parte de las estadísticas que se utilizan para el cálculo de la dinámica de las poblaciones del venado Cola blanca en su ambiente natural.
Alejandro González de Cossio