Unidad especializada en el manejo intensivo, reproducción y mejoramiento genético del Venado Cola Blanca. Dedicada a la conservación del ecosistema y la producción de ejemplares de alta puntuación mediante nutrición estratégica y manejo sanitario riguroso.
Sierra Malichi se distingue como una unidad PIMVS de alto rendimiento, dedicada a la crianza especializada y al mejoramiento genético del Venado Cola Blanca. Fundamentada en décadas de experiencia técnica, nuestras instalaciones están diseñadas para maximizar el potencial biológico de cada ejemplar, fusionando estrategias de manejo intensivo con un profundo respeto por los ciclos naturales del ecosistema.
Nuestro compromiso trasciende la crianza convencional; nos enfocamos en la salud integral del hato a través de programas de nutrición de precisión (Xano Nature) y una selección rigurosa. Sierra Malichi representa la síntesis entre la pasión cinegética y la responsabilidad ambiental, garantizando la producción de venados que son testimonio de calidad, adaptación y fortaleza genética superior.
Riders were offered customized lessons and trail rides to match their abilities and goals. Riders ventured through lush meadows, serene forests, and rolling hills, where every turn unveiled stunning views. Special emphasis was placed on nurturing trust and communication between riders and horses. Through guided exercises and bonding activities, participants learned to build a relationship of mutual respect and understanding with their equine partners. Experienced trainers provided professional supervision throughout, ensuring that every rider felt confident, safe, and well-supported during their journey. Safety briefings and top-quality equipment were a priority for all participants.
De acuerdo con las tradiciones de la tribu Yaqui, del estado de Sonora, se realizan varias danzas, destacando entre ellas la tradicional danza del venado; tomando como aspecto fundamental el movimiento de la tierra en relación con el sol.
El Danzante se cubre la cabeza con un lienzo blanco, que ata casi a la altura de los ojos, dejando caer hacia atrás los ángulos del lienzo; ajusta sobre su cráneo, una cabeza de venado disecada de tamaño regular, la cual se adorna con listones de color rojo, dándole la forma de flores o moños y que según la filosofía del Yaqui, representan el contacto con la naturaleza.
La cabeza de venado se sujeta con correas en la barbilla del ejecutante, en el cuello del danzante, porta collares de chaquira de colores vivos con cruces de concha de abulón, estas cruces en los tiempos actuales se interpretan como la fusión de su cultura yaqui con la religión cristiana, el torso lo lleva desnudo al igual que sus pies. De la cintura a la rodilla se cubre con un rebozo de mujer y lo sujeta con una faja ancha de lana de color negro y sobre esta faja se colocan los RIJ’JUTIAM (cinturón de pezuña de venado) que simbolizan la agilidad y alegría del venado, en las manos porta las ayam es decir, las sonajas que representan el susto del venado.
En las pantorrillas lleva una sarta de TENO’BOIM (capullos de mariposa), que suenan al movimiento del danzante y que representan el oído sensible del venado. En relación a la música, representa o escenifica el presente, predice el futuro, que es interpretada con todo rigor de un ceremonial. Tiene función evocadora no solo de gestos sino de la cosmogonía tradicional, sino que también simboliza a la fauna y a la flora.
En las Danzas del Venado, se utiliza un recipiente de barro grande que se encuentra enterrado al ras de la tierra además debe estar lleno de agua hasta el borde. Sobre el agua se coloca una jícara con el corte hacia adentro del recipiente, provocando que no desaloje nada de aire al pasarla sobre ella, el cantador sostiene la jícara por medio de un pequeño cordón con la mano izquierda para que no se desnivele y con la mano derecha toca la parte convexa de la jícara con el BA’AJIPONIA (trozo de madera cubierta por una hoja seca de maíz, sujeto con un cordón de ixtle). Este sonido bajo que emite, representa el corazón, es decir, los latidos del corazón del venado.
El venado, símbolo de la existencia de una raza, es pues, espíritu que motiva a los padres e hijos para regocijarse en la tradición oral de los ACHAI LEIN (gobernadores mayores).
sacudidas en su cuerpo, y es donde empiezan los espasmos y calambres y a pesar de su intento por levantarse, todo resulta ser fallido hasta quedar totalmente inerte.
Mientras que alrededor se escucha el sonar de los instrumentos junto con los cantos, dando pie a que el danzante, que tiene sangre en las manos, se convierte de alguna manera en el médium del espíritu del Venado, interpretando así sus pasos y movimientos, los cuales pueden llegar a ser, tímidos, cautelosos, ariscos y juguetones, lo que le dan una característica muy especial y muy colorida a la interpretación de la danza.
La danza a de ser efectuada por un indio yaqui al cual sus padres hayan destinado desde la infancia para tal fin. A el niño se le educa desde un principio para que actúe siempre como si fuera un venado e incluso se le da una alimentación especial para que desarrolle un cuerpo esbelto y ágil que le permita imitar mejor los movimientos de este animal. El venado es un cúmulo de cualidades que tienen armonía en su conjunto, la realidad, la verdad y la belleza; ser danzante-venado es el ideal del indio yaqui.
“La danza del Venado es una tradición religiosa y la parte más importante del folklore de los yaquis; es una acción sociocultural, que cuando se observa revive el sentimiento del pasado histórico de los yaquis; es una dramática representación con colorido y fuerza plástica de gran estética y es algo característico del Estado de Sonora” (Bernardo Elens Habas).