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Cazando al Colablanca …. Conociendo a nuestro contrincante.

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“El venado Colablanca es una criatura de bosques, selvas y matorrales. Sus sentidos han ido perfeccionándose a través de millones de años para protegerlo de sus depredadores en este tipo de terreno.

Su visión es aguda, pero sus sentidos del oído y del olfato son muy superiores y generalmente con ellos detectan el peligro mucho antes de poder verlo”.

Si hojeamos un catálogo de artículos para la cacería moderna, nos sorprende la cantidad de artilugios que se venden, desde escondites que se arman con tan solo soltarlos al piso, hasta esencias de machos y hembras en celo, pasando por todo tipo de equipo, torres elevadas y ropa que no hace ruido, desfigura nuestra silueta o contiene nuestro olor. Todo esto tiene una razón e intenta una sola cosa: …….Que el venado no nos vea, oiga o nos huela, ¿Por qué?, para darnos unos segundos de ventaja sobre el.

Aunque todo esto ha hecho posible que cazadores inexpertos logren cazar a un venado sin dificultad alguna, cazarlo en su propio terreno sin utilizar más que nuestros conocimientos y habilidad es muy diferente, y es a la par, mucho más satisfactorio.

Hay varias técnicas para cazar a los venados; monteando, al acecho, en torres o árboles elevados, o gemeleando y localizando a un venado, para luego tratar de acercarsele a tiro. Pero en todas y en cada una de ellas, son siempre los agudos sentidos del venado el contrincante a vencer.

Dispararle desde una torre elevada, o “blind”, a un macho, joven o viejo que sale a la brecha a comer el maíz que diariamente le riegan y al cual está habituado, o cebado, no puede ser considerado como “cacería”, no al menos en ninguna de las definiciones del diccionario, sea esta; “Cacería”, “Hunt”, o “Chasse”, como se traduce esta palabra en francés y de donde proviene precisamente “Fair Chase” o “Caza deportiva”.

Este tipo de cacería implica varias cosas; conocer el terreno y a la presa, predecir sus movimientos y preferencias, perseguirla o acecharla en su propio terreno, penetrando sus dominios calladamente, descubrirla en sus pasaderos y tener la habilidad para sorprenderla antes que nos descubra y la destreza para abatirla de un certero tiro, sea de rifle o con arco y flecha.

No podemos describir todas las técnicas a detalle, por lo que solo trataré de hablar de las más comunes, quizás con suerte, algunos de los concejos e ideas que les doy, les sirvan en su próxima cacería.

Cacería desde un espiadero elevado:

Hay la creencia que el venado generalmente nunca voltea hacia arriba, y es así hasta cierto punto, la mayoría de sus depredadores lo atacan desde su mismo nivel, a excepción del puma, que en ocasiones salta y los sorprende desde lo alto de una piedra o una rama, por eso las sillas o “tree stands” que utilizan los arqueros, y que se colocan a varios metros arriba en un árbol, son tan efectivas.

Desde lo alto estamos anulando los sentidos del venado, si hacemos lo correcto, es muy posible que ni nos vean, oigan o huelan, dándonos una ventaja sobre el.

El problema con los cazadores novatos es que no se pueden estar quietos, se acomodan, voltean la cabeza en todas direcciones sin cuidado, golpean el blind con el rifle, los binoculares o los pies, tosen o platican, y hay algunos que hasta prenden un cigarro.

Es cierto que los venados toleran bastantes ruidos que provienen desde un blind; pues siempre, aunque esté vacío, genera ruidos; puede ser el aire, una puerta suelta, los cambios de temperatura, una lechuza o un pájaro que se posa en el techo. Los venados están habituados, pero si hacemos un ruido diferente, que llame la atención de los venados cercanos o ven un movimiento, estarán atentos por pocos segundos, si no nos movemos y guardamos silencio, reanudarán lo que estaban haciendo.

No pasa lo mismo con los venados viejos con grandes astas que observan a distancia ocultos entre los matorrales lo que ocurre, ellos tienen años sobreviviendo, cada temporada adquieren más sabiduría y son más cautelosos.

Desde un blind elevado se puede observar más terreno y esa es la verdadera ventaja para descubrir machos grandes que permanecen prácticamente inmóviles entre el monte a 100 o 200 metros. Usando los binoculares podemos barrer todos los alrededores, tal vez descubramos la silueta semioculta de un macho caminando entre el matorral, o las astas de un venado que se voltea. Estos sigilosos y desconfiados venados no entrarán hasta el crepúsculo o no lo harán si ven o escuchan algo sospechoso dentro del blind, ellos “si” voltean hacia arriba.

Hay varias cosas que se pueden hacer para mejorar nuestra posibilidad de cazar un trofeo desde un blind; sin embargo, la quietud, los movimientos lentos y la paciencia juegan un papel primordial.

Estos son algunos consejos útiles que podemos recordar.

  1. Si el blind está abierto a los 4 vientos, debemos colocar un par de camisetas verdes o cafés tapando el sol que nos da al amanecer o al atardecer no solo nos protege del sol que nos ciega, sino que impide que nos descubran tan fácil. Se pueden clavar con chinches si es de madera o con un masking tape grueso y fuerte si son de lámina o fibra de vidrio, unos imanes fuertes funcionan de maravilla en los de lámina. De esta manera podemos arrinconarnos en esta esquina, y es la mejor forma de pasar inadvertido.
  2. Ponernos guantes con camouflage evitará que nuestras manos llamen la atención, si toleramos una máscara para la cara mejor aun, se debe evitar sacar la cara al sol.
  3. Cuidar de poner el equipo que se requiera en donde se tenga a la mano, evitando que se caiga o golpeé si queremos de repente sacarlo de la mochila..
  4. Aunque parezca tonto, tragar saliva constantemente y tomar sorbos de agua, evitarán que se produzca un ataque de tos inesperada.
  5. Debemos quitarnos la tentación de asomarnos a cada segundo de un lado a otro, cada determinado tiempo podemos enderezarnos y observar cada lado moviendo lentamente la cabeza. Si un venado cercano nos descubre, y nos mira fijamente, bajar los ojos lentamente y quedarse inmóvil un rato, si los venados no vuelven a ver o a escuchar el ruido que les llamó la atención, pierden interés en poco tiempo.
  6. Siempre hay que estar atento de los venados que rodean el blind, si por asomarnos uno nos descubre y pega un bufido, alertará a los demás, y pasara algún tiempo para que vuelvan a entrar; y si había un gran macho espiando para acercarse, nunca entrará.
  7. Al tomar el rifle, si tenemos un venado que nos interese, debemos cogerlo y colocarlo muy lentamente, cuidando de no chocarlo contra los marcos o paredes del blind, debemos tener a la mano un trapo doblado o poner nuestra propia mano debajo al recargar el rifle en la repisa.
  8. Antes de precipitar un tiro, hay que pensar y observar la actitud del venado, debemos aprender a reconocer el lenguaje corporal de los machos, su actitud puede ser de alarma, pánico, o de relajamiento, las posturas dominantes o de sumisión pueden indicar que otro macho anda cerca de este venado. Si está tranquilo y se dirige en nuestra dirección, hay que esperar a que se acerque o que se detenga y se coloque en buena posición, los venados siempre caminan unos pasos y se detienen. Si no está nervioso o advertido de nuestra presencia, podemos calmadamente apuntar y jalar suavemente del gatillo.
  9. En invierno, la temperatura baja rápidamente en cuanto baja el sol, poco antes de este evento, podemos ponernos con mucho cuidado una chamarra, y no esperar a que estén entrando los machos grandes o estar en la mejor hora para hacerlo.
  10. Un buen almuerzo a media mañana es reconfortante, un par de sándwiches, y un jugo, es suficiente, se comen rápido y no se hace ruido.
  11. Siempre hay que llevar una botellita de vidrio o plástico vacío con su tapa, de suficiente volumen para orinar dentro un par de veces sin tener que bajarse.
  12. Olvidarse del teléfono celular o del Nextel, simplemente no podemos hablar por teléfono, por muy quedito que hablemos.
  13. No fumar, el humo del cigarro puede viajar en poco tiempo a través del monte, y es un olor desconocido para los venados, tal vez algunas veces no reaccionen, pero para que quitarnos posibilidades.
  14. Olvidarse de las lociones y desodorantes, evitar que la ropa que pensamos llevar al blind, esté contaminada con olores de la fogata, cocina o cigarro. Es buena idea sacarla por la noche dentro de un cobertizo para que se ventile, o meterla en bolsas de basura amarradas para que no se contamine con olores.
  15. Dejar descansar o turnar los blinds es bueno, no persistamos en un solo blind porque vimos un gran macho, ellos caminan mucho y pueden salir en cualquier otro lugar, dejarlo descansar una mañana o una tarde es bueno, siempre podemos regresar y esperar que en sus recorridos el macho pueda regresar.
  16. Si el lugar en donde está colocado el blind, es visitado por buenos machos; y si tenemos la fortuna de cazar alguno, no hagamos una alaraca y platiquemos los pormenores con los que vienen a recogernos, hay que recobrar calladamente al venado, solo 2 personas y largarse de ahí cuanto antes, las fotos y las pláticas las podemos hacer en otro lugar sin echar a perder ese lugar para otro compañero que no ha tenido suerte.Estar equipados con radios es conveniente, así se podrá dar aviso para que nos vengan a ayudar a recobrar el trofeo, o si se fue herido.

Cacería en tierra:

No hay nada que pueda darnos mayores oportunidades de cazar un trofeo, que conocer el terreno y aprender a identificar los rastros que dejan los machos en su transitar de sus echaderos a los sitios en donde se alimentan o beben agua.

Si es posible, es bueno explorar el terreno unas semanas antes de la cacería, buscar sus veredas, observar y seguir sus líneas de talladeros, “Rub lines” y rascaderos, “Scrapes”, como son conocidos por los biólogos. Muchas veces, los verdaderos trofeos permanecen remetidos en el monte, no salen a la brecha hasta que oscurece, hay que interceptarlos dentro de sus dominios.

Los venados, conforme se acerca el celo, tallan ruidosamente los troncos de algunos árboles y arbustos, lo hacen para intimidar a otros machos que los observan, sus cuellos se vuelven poderosos y se preparan para luchar por la dominancia.

Alejandro González de Cossío S.

Revista “Gran Safari” artículo # 10

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