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Cómo se comunican los Venados Colablanca

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4º Artículo para la revista “Gran Safari”

En la época actual, la columna vertebral que sostiene las complejas relaciones económicas y sociales entre los diferentes pueblos y razas en el mundo, y que ha permitido la globalización de la economía y el intercambio cultural, es sin duda el amplio poder de comunicación que poseemos actualmente. Sin embargo, desde un punto de vista biológico, nuestra capacidad física y sensitiva comparada a la de muchos otros organismos que comparten este planeta con nosotros, es casi inútil y limitada. Aun ayudados por la tecnología moderna, difícilmente superamos la sofisticación y poder de comunicación de algunos animales.

Pocas especies poseen un sistema de intercomunicación tan sofisticado y complejo como el venado Cola blanca; el silencioso y ágil venado que cruza nuestro camino y escapa de un salto entre el monte, pocas veces emite algún sonido apenas audible para el ser humano, sin embargo está constantemente comunicándose y denotando su presencia en un lenguaje de signos, señales y olores con otros venados.

Los lugares en donde se descubren “talladeros y rascaderos” recientes hechos por los sigilosos machos, siempre han fascinado a cazadores y biólogos por igual, que buscan descifrar de qué manera estos utilizan esos signos para compartir información entre ellos, aunque se han escrito cientos de libros sobre el tema, aún estamos lejos de resolver todos los misterios y conocer a fondo las asombrosas habilidades que poseen los venados para hacerla posible.

Si revisamos minuciosamente a un venado recién cazado mientras le quitamos la piel, veremos que tiene varias glándulas por todo el cuerpo; Entre estas están las “interdigitales”, visibles si se separan las pezuñas de una pata delantera, las “tarsales”, situadas por dentro de las patas traseras a la altura del corvejón, las “metatarsales”, pequeñas aberturas en las patas traseras por el lado externo, las “frontales”, entre los dos ojos, las “preorbitales” semejantes a las glándulas lacrimales en los ojos, las “nasales” y la “prepucial” en el pene del venado macho. Todas estas glándulas secretan sustancias sebosas y olores que son combinados con saliva y orina, o en ocasiones salpicadas en el suelo al golpearlo con las patas delanteras en señal de alarma. Cada una de estas glándulas tiene una función definida y son alternadas y utilizadas tanto por hembras como machos para atraer, convivir, alertar o simplemente denotar su presencia y rumbo entre el grupo.

Al observar a un macho tallar con sus astas las ramas de un arbusto, veremos que constantemente frota la frente, huele y lame el lugar en donde se desprende la corteza del arbusto, dejando una mezcla de sustancias y olores de sus glándulas frontales, nasales y saliva que lo identifican individualmente, tal como una huella digital, estos también son señales visuales para otros venados.

Otra actividad que conlleva un verdadero ritual para el venado macho y llena aún más de misterios y conjeturas a los estudiosos, son los “rascaderos”, o “Scrapes”. Aunque suelen estar algunas veces presentes también en donde se observan algunos “talladeros”, esta actividad difiere de estos y suele tener otros objetivos; El macho comienza por alzar la cabeza y estirar su lomo olfateando, tallando sus astas, mascullando y frotando sus glándulas orbitales en una ramita que cuelga del árbol a una altura alcanzable, luego procede a olfatear el suelo rascándolo fuertemente con sus patas delanteras para descubrir y aflojar la tierra, haciéndola más receptiva a las sustancias y olores que intenta dejar en ella, procediendo a orinarse sobre sus glándulas “tarsales” juntando sus patas traseras y frotándolas, dejando un verdadero coctel de olores a otros machos y a las hembras.

Aunque casi todo el año el venado revisa y renueva estos rascaderos, es durante la época de celo que esta actividad se vuelve constante y frenética. Las hembras también revisan y se orinan en estos lugares, dejando en el sitio “pheronomas” que indican su estado reproductivo; Al revisar los machos en sus recorridos estos lugares, detectan estas sustancias en la orina de las hembras en celo a través de una estructura o receptor llamado órgano “Vomeronasal”, situado por dentro del hocico del venado en el paladar superior, justo bajo la nariz, el venado huele y mastica la tierra para levantar la cabeza curvando el labio superior y dejar expuesto este singular órgano, luego mueve a los lados la cabeza tratando de detectar en el aire la dirección que tomó la venada y seguirla. Este comportamiento no es particular de los venados, es también observado en toros, borregos y algunas especies de felinos, y se conoce comúnmente como “Fleheming”, por el apellido del científico que lo describió por primera vez. La hembra, al sentirse acosada y asediada por un persistente macho, orina constantemente mientras sigue a la carrera, dejando señales en el suelo que recoge constantemente el macho, procediendo a hacer, de vez en cuando el “fleheming”, finalmente la hembra permitirá la monta, conviviendo en pareja con el macho por algún tiempo hasta que a esta se le pasa el celo o el venado encuentra otra venada receptiva.

Además de todas estas señales visuales y olfativas que se han descrito, los venados también utilizan ciertas vocalizaciones de bajo tono, solo escuchadas por el hombre a muy corta distancia y llamadas o berridos de angustia de más tono y audibles a gran distancia.

Los venados también se comunican y establecen sus jerarquías sociales mediante posturas intimidatorias y ciertos grados de agresiones de diversas índoles, los machos jóvenes aprenden de los mayores y se subordinan a estos, las hembras, en su clásico sistema matriarcal también despliegan todo tipo de posturas y agresiones intimidatorias que mantienen disciplinado y unido al grupo.

Aprender a reconocer los gestos, posturas y actitudes de los venados, y saber cuál es el motivo o el interés que observemos en un determinado macho, nos ayudará a anticipar sus movimientos y ser mejores cazadores, así mismo, aprender a reconocer estas señales en el monte, seguirlas hasta descubrir los echaderos o los lugares que el venado prefiere utilizar, nos llevará hasta sus más secretos y recónditos santuarios.

Pero solamente si caminamos sigilosamente, cuidamos la dirección del viento, somos pacientes y persistentes, tendremos el privilegio de observar personalmente estas secretas actividades y conductas que encierran tanto misterio y evidencian el misterioso y secreto mundo del venado Cola blanca.

Alejandro González de Cossio

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