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Historias del VENADO COLA BLANCA ………… 16

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Invierno ……………………………. Es indispensable suplementar en esta época.

Artículo para la 2a Quincena de Diciembre del 2005

Fecha Original: 26 de Diciembre del 2005

Un helado viento recorre las colinas y valles de las otrora tibias y soleadas regiones del venado Cola blanca, el invierno se apodera y desviste con su fría blancura las ya casi secas y marchitas plantas. Pronto, estos parajes que poco antes derrochaban una lujuriosa vegetación, se convertirán en desolados e improductivos campos que dejarán de proveer alimento suficiente a los venados que habitan en ellos.

Aún en estas precarias condiciones los venados logran acumular grasa bajo su piel que los protegerá del frío y les dará una reserva extra de energía para subsistir, pero hasta cierto límite.

Las crías, que en pocas semanas triplicaron el peso que tuvieron al nacer, detienen por ahora su crecimiento para crear reservas corporales que les darán un poco más de ventaja para sobrevivir el crudo invierno, ellas son las más susceptibles a morir, muchas serán depredadas y otras no verán otra primavera pues morirán de inanición. Otro sector de la población corre también un alto riesgo a no sobrevivir, por increíble que parezca los machos más fuertes y dominantes que desplegaron una fuerza y energía enorme durante el período del celo se encuentran ahora en un estado muy vulnerable, perdieron mucho peso y probablemente sufrieron lesiones graves durante las batallas por perpetuar sus genes, si no logran recuperarse rápidamente o no obtienen suficiente alimento del hábitat, no podrán resistir las terribles condiciones que les impone este tiempo.

Los venados han desarrollado habilidades que les permiten superar estas semanas de escasez y limitaciones. Su metabolismo baja considerablemente, ellos tratarán de no derrochar energía en largos trayectos, se mueven durante las horas de más calor, y aprovechan inclusive los escasos nutrientes que contienen la corteza de los árboles y las escasas ramitas y hojas que logran desenterrar debajo de la nieve o la tierra. En lugares en donde prevalezcan residuos agrícolas los venados se congregarán en grandes cantidades y buscarán protegerse del helado viento en las zonas con vegetación más densa.

Si durante este tiempo los apoyamos con un alimento rico en proteínas y energía, la mayoría de los venados logrará sobrevivir, no se requiere de mucha cantidad, pues los requerimientos del animal en este tiempo serán menores que en verano. La ventaja que obtendremos será inmensamente redituable al siguiente año, un porcentaje más alto de crías lograrán sobrevivir y se integrarán al hato, las venadas gestantes desarrollarán adecuadamente a sus embriones y los debilitados machos que probablemente hubieran muerto resurgirán con enormes astas al próximo año.

Un invierno muy crudo que se alarga demasiado o que comienza muy temprano en el año es generalmente devastador para los venados, en ocasiones hatos enteros de venados han prácticamente desaparecido de una región.

Aunque en nuestro País los inviernos no son tan crudos como en el Norte de Estados Unidos, un año con una prolongada sequía asociada a un duro invierno puede diezmar considerablemente el número de venados en nuestros ranchos.

Cuando iniciamos un programa de suplementación con el objetivo de obtener mejores trofeos o para incrementar el número de venados en nuestros ranchos, estamos aumentando “artificialmente” la capacidad de carga que el hábitat puede soportar o sostener en condiciones naturales, el mismo caso sería cuando ayudamos a un niño a levantar algo pesado, no podemos ni debemos súbitamente retirar nuestro apoyo pues por si solo el no podrá sostener ese peso y se lastimará.

Si durante la etapa de crecimiento de las astas en los machos y la lactancia de las hembras los suplementamos con alimentos concentrados para enriquecer su dieta natural, es durante el invierno, cuando realmente necesitan todo nuestro apoyo.

Durante la temporada de cacería la mayoría de los ranchos deja de suplementar y riega maíz entero en las brechas para alentar a los venados a salir del monte, aunque el maíz es un excelente ingrediente para añadirlo en una dieta balanceada (molido o rolado), por si solo no representa ninguna ventaja alimenticia para el venado, es más, le causa trastornos digestivos graves y en realidad no lo estamos alimentando, lo estamos atrayendo para cazarlo, como bien apuntaba un día el Dr. Jorge Villarreal González en una conferencia sobre el manejo de los venados.

Sería desastroso para el hábitat y para los venados si súbitamente interrumpimos la suplementación, pues el excedente momentáneo de animales en el terreno arrasaría primero con sus alimentos preferidos para después acabar con cualquier vestigio de vegetación y el frío invierno y la prolongada sequía cobrarán su cuota y muchos animales perecerán de inanición.

Si ya decidimos emprender un programa de alimentación complementaria y hemos invertido nuestro dinero y esfuerzo, no perdamos el terreno que ya hemos ganado abandonando a los venados cuando más nos necesitan.

Alejandro González de Cossio Septién

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