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Los cambiantes atajos y senderos del Cola blanca

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Fecha original: 2010

“El comportamiento y los hábitos diarios del venado Cola blanca fluyen al ritmo que le dicta su cambiante entorno”

Los recorridos de un venado dentro de su entorno natural están dictaminados por múltiples factores que se conjugan entre sí para determinar el rumbo, la distancia, el horario y finalmente el periodo de tiempo que el animal permanecerá actuando de la misma manera y cuando la modificará.

Entre los factores que más influyen en los cambios de hábitos, horarios y sendas que el venado recorre a diario están la época del año, el clima, la oferta de alimento, el agua, los depredadores, y los cambios biológicos y fisiológicos de ambos sexos durante el periodo anual.

Analizando cada uno de estos, veremos de qué manera influyen y se conjugan entre sí para que los venados se adapten y se adecuen para satisfacer sus necesidades básicas, como alimentarse, defenderse, protegerse de los elementos, interactuar con otros congéneres y reproducirse.

Alimentación y época del año:

La necesidad primordial de cualquier ser vivo es alimentarse para que su organismo funcione adecuadamente y pueda llevar a cabo otras funciones como defenderse y reproducirse. Durante el año, el hábitat en donde vive el venado sufre cambios. Las comunidades de plantas que se adaptaron a este terreno y al clima que prevalece también tienen ciclos de crecimiento, floración, reproducción y pausa; estos ciclos varían en cada familia o tipo de vegetación, sea arbustiva, arbórea, cactácea o estacional por lo que no siempre están a disposición de los venados. Estos cambian su alimentación dependiendo de la oferta y calidad nutritiva de sus alimentos preferidos.

El metabolismo del venado se adecúa a estos ciclos anuales de abundancia y escasez, aminorando su andar y requerimientos nutricionales en invierno y sincronizando la época de celo para que sus crías nazcan con la mejor oferta de alimento suculento y nutritivo por parte del hábitat. Las venadas obtendrán alimento para sostener con rica leche a sus crías y los machos podrán recuperar su peso.

Lo que el venado busca para comer es probablemente lo que determina el rumbo que tomará y el tiempo que permanecerá en cada lugar en mayor medida que cualquier otro factor, exceptuando quizás el período del celo.

El clima y el movimiento del venado:

Aunque el venado está adaptado para tolerar y soportar rangos de temperatura y sequía más allá de los límites que muchas otras especies de animales, incluyendo las de otros ciervos, los cambios bruscos de clima alteran sustancialmente el patrón de movimientos que el venado ha venido realizando durante las últimas horas o días.

El venado Cola blanca puede y reacciona a los cambios de presión atmosféricos, al fuerte viento, al calor excesivo o la lluvia pertinaz; aunque he visto venados tranquilos y relajados durante una copiosa llovizna o aparentemente inmutables ante un viento ruidoso y molesto. En la mayoría de los casos es notable el cambio en el número de venados que veremos en un mismo recorrido de un día al otro cuando cambia el clima súbitamente, inclusive es interesante observar el gusto que les da a los venados cuando al cesar la tormenta y salir el sol juguetean y retozan en un claro.

El calor excesivo influye drásticamente en los recorridos y horarios de los venados, sobre todo cuando han cambiado al pelaje invernal en septiembre y no ha bajado el calor; solo se desplazan muy temprano y muy tarde y aprovechan la noche para alimentarse y retozar; cuando empieza el calor agobiante, se refugian en el monte buscando una fresca sombra para estar ahí casi todo el día.

La oferta de alimento y la localización de los venados:

Si de la noche a la mañana los venados abandonan las áreas en las que los vimos las últimas semanas no nos alarmemos, se fueron a otra parte del terreno en donde ellos saben que habrá un suculento bocado próximamente. Cambiarán sus echaderos, áreas de convivio y senderos para aprovechar esta puntual oferta estacionaria que el hábitat les brinda.

Los venados saben perfectamente cuándo y dónde aparecerá una golosina sabrosa, sean tunas, vainas, flores, hierbas, bellotas o deliciosos y tiernos brotes de pasto y arbustos.

El tiempo en el que el venado se alimenta es probablemente cuando está más a la merced de los depredadores. Cuando lo hace, el venado nunca se queda parado, siempre camina y traga rápidamente el bocado sin masticarlo, de esta manera estará menos expuesto a que lo localice o aceche un puma, un oso o un cazador; más adelante se refugiará en un lugar seguro a regurgitar y rumear su comida tranquilamente y a salvo.

Como mencionamos, comer es la necesidad número uno para los venados, sin embargo si notan algo fuera de lugar en su ámbito hogareño, se aproxima una tormenta o hace un calor excesivo, éste depondrá el impulso de alimentarse por el tiempo que sea necesario. El venado es un animal paciente y calculador, nunca se precipita si puede evitarlo.

El agua, elemento indispensable para los venados:

Salvo algunas especies simples de vida y animales que hibernan por periodos largos como los osos y algunos roedores o sapos que se congelan o se entierran en el barro y reviven cuando llueve, prácticamente todos los otros animales requieren agua para que su cuerpo, a nivel órganos e inclusive celular, subsista. El Cola blanca no escapa a esta necesidad física. El alimento que el venado consume debe contener por lo menos el 50% de humedad, es decir, por cada kilo que coma el venado, este consumirá ½ litro de agua, sean cactáceas, tunas, tubérculos, ramoneo o pastos.

Es un mito errado que los venados puedan vivir sin consumir un solo litro de agua, lo que pasa es que se adaptan a terrenos inhóspitos y secos que producen plantas que contienen agua suficiente para el organismo del venado, de otra manera el rumen no les funcionaría, inclusive los impulsos nerviosos viajan a través de agua, la cual conforma más del 70% del peso vivo del animal.

No hay nada que afecte tanto a los venados y su comportamiento como la falta de agua, es de los elementos básicos para que subsistan venados en algún lugar. Como dijimos, tal vez ciertos parajes pueden sostener poblaciones escasas de venados todo el año sin tener fuentes aparentes de agua, pero pueden con toda certeza abrirle la panza a un venado y analizar el contenido ruminal, metiéndolo en un horno de microondas podrán determinar el porcentaje de humedad que tiene, verán que no será mucho menor del 50%. ¿De dónde sacó esa agua el venado si no hay?… Repetimos que los venados soportan rangos muy extremos y son increíblemente adaptables.

Las fuentes existentes de agua en su hábitat siempre formarán parte de sus recorridos, quizás no diariamente, pero si cada 2 o 3 días, dependiendo de la humedad que contengan los alimentos que en ese momento esté consumiendo el venado. En temporada de secas e invierno diariamente irán a tomar agua, lo hacen a todas horas, pero muchas veces a medio día. En lluvias el venado prefiere tomar agua de pequeñas hondonadas y huecos que contienen agua, también el follaje, pasto y hierbas que salen en esta época contienen mucho líquido.

Cuando el venado baja su metabolismo en invierno para conservar energía, su consumo diario de alimento decrece hasta en un 40%, es cuando la equidistancia que exista entre sus echaderos que a la vez son refugios visuales y térmicos a sus áreas de alimentación y a sus fuentes de agua son cruciales para su supervivencia. Si queremos que la mayoría de nuestros venados abandonen nuestros ranchos, descuidemos las fuentes de agua y su acceso a los venados.

Depredadores y ciclos biológicos de los venados:

La eterna danza entre la vida y muerte entre especies, unas depredadoras y otras depredadas, nunca termina; sin embargo tiene momentos álgidos, cuando las venadas están en el último tercio de su lactancia, están torpes y pesadas, son presa favorita del puma; también cuando nacen las crías, coyotes, gatos monteses e inclusive osos y otros oportunistas depredan gran parte de estas indefensos. Los pumas y coyotes dan cuenta de muchos machos adultos cada año en esta época.

Los venados reaccionan a estos peligrosos eventos, las hembras se cuidan una a otra, escogen generación tras generación los mejores terrenos para parir y esconder a sus crías, las separan y comen sus orines y excrementos para no dejar residuos u olores que descubran su presencia a astutos y vigilantes coyotes y gatos.

Los machos se recluyen en los más cerrados y secretos santuarios que solo ellos conocen. Su andar es sigiloso y pausado, casi no se dejan ver; el resto del año los venados logran lidiar decorosamente con sus contrincantes eternos.

El cazador vs el venado Cola blanca:

Cuando el ser humano invade el mundo del Cola blanca, generalmente es detectado de inmediato; lo que el cazador haga o deje de hacer a partir de ese momento determinará la reacción de los venados y su futuro comportamiento, si el cazador es sabio y conocedor aprovechará al máximo su experiencia y capitalizará el mínimo descuido de su adversario; si es descuidado, la suerte ha sido echada… Pero esto lo veremos a mayor detalle en otra ocasión.

Alejandro González de Cossío Septién

Revista “Gran Safari” Año 3 / No. 3 y No. 4 / 2010


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