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Territorio ignoto de caza, …. ¿Por dónde empezar?

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Fecha original: Junio 2012

Intentar cazar por primera vez en un territorio desconocido puede ser una experiencia intimidante y al principio desalentadora; un nuevo terreno de caza es como un rompecabezas en donde la planilla está vacía y todas las piezas están revueltas; aunque en el caso del rompecabezas, al menos tenemos una fotografía o un dibujo con el cual valernos para colocar las piezas en su lugar.

Un terreno que desconocemos totalmente, puede tener prácticamente los mismos elementos que los parajes en donde acostumbramos cazar y que conocemos a la perfección, pero estos están distribuidos de manera oculta, e ignoramos su ubicación. Al igual que con el rompecabezas, tendremos que formarnos una imagen mental lo más precisa posible para colocar cada elemento en su lugar y poder visualizar la figura que está apareciendo y actuar en consecuencia.

Enfrentar un terreno desconocido de inmensa proporción nos puede producir un sentimiento de ansiedad y desaliento; es una reacción innata del ser humano frente a lo ignoto, pues no sabemos con precisión a qué nos enfrentaremos solo unos pasos adelante, y lo menos que podemos sentir es titubeo y aprensión.

Aventurarse en este hostil y montoso paraje en búsqueda del esquivo venado Colablanca es igualmente desafiante y perturbador, pero es un reto que ha llenado de fascinación a infinidad de cazadores a lo largo de miles de años. Con frecuencia vemos fotografías en revistas de cazadores exitosos que lograron abatir un gran trofeo en iguales o peores circunstancias, nos provoca admiración y envidia, e inconscientemente nos preguntamos, ¿Lo podría lograr yo?

Generalmente hablando, cazar venados Colablanca en estos terrenos no debería ser tan difícil si conoces el lugar lo suficiente y si tienes cierta idea de su comportamiento. Ahí está el problema para la mayoría de los cazadores, que aun habiendo cazado por varios años en ese terreno, no lo conocen a fondo y no aciertan a entender como lo utiliza el venado. Peor aún en un nuevo cazadero, uno se para simplemente frente a esa inmensidad de matorrales, lomas y cañadas hasta que la realidad nos golpea, y nos damos cuenta de la intimidante aventura que estamos enfrentando, casi siempre el primer pensamiento que cruza por nuestra mente será, ¿Por dónde empiezo?, todo se ve igual.

Una vez que la ansiedad inicial es reprimida, tendremos que pensar en cómo organizar nuestra cacería de una manera ordenada, sistemática y eficiente. Debemos trabajar en tener una imagen mental del terreno frente a nosotros, observar la procedencia de los vientos dominantes a distintas horas del día, y relacionarlos con algunos puntos de referencia, como aguajes, cerros, macizos de rocas o alguna casa lejana. Esto nos dará la pauta para definir nuestros rumbos y nuestra posición inicial para llevar a cabo nuestros recorridos.

Una vez definido el punto inicial de nuestra cacería, debemos orientar con una brújula nuestro rumbo, siempre tratando de mantener el viento a nuestro favor, lateral o de frente. Ayuda mucho localizar cerca algún montículo alto y sentarnos tranquilamente unos minutos para observar la topografía del terreno para decidir el mejor camino a seguir, si no tenemos una brújula, debemos establecer un punto alto visible como referencia visual y calcular el tiempo máximo que vamos a necesitar para ir y volver. Este trazo deberá hacerse evitando barrancos y cañadas profundas, es importante tratar de localizar e incluir en el recorrido posibles fuentes de agua, como arroyos, presas o pequeños bordos, por lo general, aunque no se vea el agua, siempre hay arbustos e inclusive árboles más verdes alrededor de esta. Encontrando agua podremos buscar huellas frescas, talladeros, senderos y veredas que utilizan los venados para acceder al lugar. En los aguajes casi siempre encontraremos caminos del rancho por los que podemos avanzar más rápido y transitar sin hacer ruido, siempre y cuando más o menos nos guíen por el rumbo trazado, pero una desventaja es que seremos un blanco fácil de detectar desde mucha distancia.

Como señalé, es imperativo establecer puntos de referencia altos y visibles a gran distancia que nos permitan ubicar siempre nuestra posición y si nos perdemos regresar a un punto conocido, es muy útil, y me ha salvado muchas veces, voltear la vista hacia atrás constantemente, e inclusive tomar una foto con el celular para ver como se ve el panorama para poder volver. Es necesario ceñirnos a un plan y hacer lo posible por cumplirlo, procurar no hacer cambios irreflexivos y continuos a nuestro rumbo sin estar conscientes de este desvío y estimar a donde nos llevará esta decisión, pues después será imposible volver por el mismo camino; desde luego que un buen G.P.S. (Global Position System), nos sacará fácilmente del atolladero y nos ayudará a marcar lugares interesantes como aguajes, caminos, Etc. mismos que podremos plasmar en un mapa posteriormente.

Lo siguiente es tratar de imaginar cómo utilizaría el venado Colablanca estos terrenos. Si tenemos cierta experiencia observando su comportamiento, será relativamente sencillo establecer que lugares podrían ser elegidos por ellos, de esta manera estaremos eliminando grandes trozos de terreno inútiles y nos fijaremos solamente en los parajes que creamos puedan estar utilizando.

Veremos muchos más venados si caminamos lentamente y haciendo pausas constantes para observar las laderas y puntos bajos, si logramos ver venados es importante marcar el lugar de donde partieron y observar hacía que rumbo se alejan. Hay varios errores que casi todos los cazadores cometemos tarde o temprano al campear; después de algún tiempo sin ver nada, empezamos a aburrirnos, nos desconcentramos y ya no prestamos atención ni revisamos con cuidado el monte, empezamos a vagar sin sentido ni dirección, no hacemos pausas y menos tratamos de encontrar señales de la presencia de venados. Caminamos por los senderos y caminos fáciles y evitamos en lo posible las zonas más montosas y difíciles de penetrar, si vemos una zona prometedora, pero hay que cruzar un incómodo arroyo o trepar una cuesta difícil, la desechamos. Esta lasitud y relajamiento muchas veces se disipa al sorprendernos el atropello de un grupo de venados que no advertimos antes, corriendo ladera arriba. En ocasiones, cuando el terreno lo amerita, es bueno desviarse del rumbo trazado y revisar las cañadas sombreadas, los matorrales cerrados y los arroyos que conducen de una zona montosa a otra aunque esto nos resulte incómodo y difícil, seguramente encontremos que esos lugares son los preferidos de los venados.

Cuando el terreno luzca todo igual, como sucede en algunos ranchos del norte de México, debemos recordar que los venados eligen los lugares con más forraje natural, zonas sombreadas y protegidas del viento, aguajes cercanos y laderas con mucha protección térmica y visual que puedan usar como echaderos. Esto eliminara las extensiones de terreno que sintamos que no cumplen con estos parámetros y nos concentraremos en cazar en los terrenos más favorables.

Siempre hay lugares más montosos, parches de vegetación en cañadas, arroyos y laderas, estos son sitios elegidos por los venados para descansar, alimentarse y cubrirse. Los venados se mantienen en grupos separados de 2 o 3 ejemplares y en ocasiones en mayor número, y utilizan estos grandes parches aislados de monte alto y cerrado para resguardarse del calor y rumear sus alimentos, cada grupo mantiene cerca de 400 Has como su ámbito hogareño.

Los machos generalmente utilizan territorios distintos a los de las hembras, muchas veces laderas secas y montosas, lomas sombreadas y protegidas del viento y cañadas profundas, cuando hace mucho frio suelen estar tomando el sol en las laderas que dan al suroriente.

La comida nutritiva y abundante atrae a los venados de ambos sexos más que cualquier otra cosa, encuentren lugares con buen ramoneo y encontrarán excretas, echaderos y múltiples veredas que los llevarán hasta los refugios más secretos y ocultos de los venados. Los venados gravitan cerca de estos lugares y cerca del agua, a partir de los aguajes encontrarán senderos que contienen “talladeros” y “rascaderos” hechos por los grandes machos; encontrando estos lugares se podrá planear de manera más efectiva su cacería.

Observen la conformación topográfica del lugar y aprovéchenla; los machos utilizan estas estructuras a su favor, los arroyos, las zonas limítrofes de distintos terrenos, como cañadas y laderas.

Sabemos de su preferencia a vagar entre dos terrenos distintos, por ejemplo monte cerrado y claros, riscos pedregosos y arroyos arenosos, hileras de monte que conectan una parte montosa con otra; aprender a localizar estos lugares y tomar ventaja de ellos brindará de inmediato mejores perspectivas de cazar un buen trofeo y suavizará la curva de aprendizaje de los cazadores novatos.

Lugares montosos y cerrados que estén cerca de aguajes y zonas de alimentación seguramente son utilizados como echaderos por los venados, ahí pasarán gran parte del día. Acecharlos entre estos 3 elementos es muy productivo, y más si descubrimos talladeros en ramas y arbustos a lo largo de sus veredas, lo que nos asegurará la presencia de machos adultos en esos parajes.

El agua es también un elemento de mucha importancia para los venados, encontrando fuentes de agua, estaremos cerca de los venados, el agua actúa como un pivote central, los venados se moverán a su alrededor, los venados siempre buscan puntos equidistantes para alimentarse, descansar y tomar agua.

Las laderas y puntos altos dan mucha más ventaja y protección contra los depredadores a los venados que los lugares encerrados, pues estos pueden divisar mucho más terreno a su alrededor y descubrir a un coyote o puma acechando; observar con unos buenos binoculares detenidamente las laderas es otra actividad que nos puede redituar un buen trofeo.

Caminar por arroyos, veredas y brechas en donde la tierra es suave nos permitirá observar huellas recientes que denoten el tránsito de venados, podemos estudiarlas para determinar sus arribos y escapadas, caminando alrededor descubriremos una interminable red de caminos y veredas que se entrelazan entre sí, esta es una buena señal de que hay pasaderas de venados; busquen en estos sitios los 3 elementos que revisamos en los párrafos anteriores y encontrarán lo que estaban buscando, un buen lugar para cazar.

Como conclusión podemos decir que no es fácil cazar en un terreno desconocido, puede ser apabullante y frustrante, pero ir sistemáticamente armando el proceso en varias piezas, al igual que un rompecabezas, hasta que todas encajen en su lugar, permitirá visualizar el objetivo que se veía tan monumental convertirse en algo mucho más manejable,……… el éxito estará a la vuelta de la esquina.

Alejandro González de Cossio Septién

sierramalichi@yahoo.com.mx

Revista “Hunting Expedition”


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