Fecha original: Octubre de 2008
Los días se acortan cada vez más, los montes se secan poco a poco matizándose con tonos secos de verdes, ocres y amarillos, ocasionalmente, rachas de aire frío anuncian la inminente cercanía del invierno. Para algunos de nosotros estos signos son inquietantes y hacen que nuestro pulso se acelere y haga correr adrenalina por nuestras venas; Se acerca la temporada de cacería del venado Cola blanca, una época de aventura, reto, convivencia y expectación, que independientemente de nuestros logros, nos dejará recuerdos imborrables.
Los cazadores y guías experimentados se preparan con anticipación, saben que el éxito de su cacería o la de sus clientes, depende del esfuerzo que realicen unas pocas semanas antes, pondrán a prueba los conocimientos que han adquirido en cacerías anteriores para tratar de asegurar su pieza, saben que nunca deben dejar que la veleidosa suerte sea la única protagonista del éxito o fracaso de sus planes.
La mejor manera de aprender cualquier actividad, es ensayando, los pilotos que van a correr a altas velocidades en una pista desconocida, muchas veces la recorren a pie analizando cada curva, bache o punto peligroso que los haría perder el control del vehículo o su vida. En épocas muy remotas, antes de lanzarse en cruentos enfrentamientos en territorios ignotos con tribus de indios salvajes, los soldados en el oeste enviaban exploradores expertos a reconocer el terreno, localizar aguajes y rutas que les permitiera sobrevivir y no los condujeran a una emboscada. Ahí nace la palabra “Scout”, que se traduce como “explorador”. “Scouting” es una palabra muy usada en el argot de la cacería del venado Cola blanca, esta define la exploración que se lleva a cabo en los lugares en donde se pretende llevar a cabo una cacería próxima.
Reconocer el terreno, los accesos y veredas más importantes y detectar los paraderos de los machos adultos, sus rutas y los mejores lugares para acecharlos o colocar “espiaderos”, nos daría una gran ventaja y mejores oportunidades de éxito, evitando perder los primeros días de la cacería improvisando o vagando sin rumbo ni conocimiento del terreno.
Llevar a cabo un “Scouting” adecuado y que realmente sea ventajoso no es tarea fácil, se debe saber que buscar, en donde y como aprovechar estos descubrimientos a nuestro favor. Entre lo más básico están los siguientes puntos:
- Si no se puede conseguir un plano topográfico que marque cerros, bordos, arroyos y caminos, se deben recorrer la mayoría de los caminos transitables marcándolos como rutas en un GPS, incluyendo brechas, cruces y desviaciones, puertas, bordos, espiaderos o blinds, comederos o cualquier otro punto que consideremos importante. Estas referencias nos permitirán armar un mapa en donde podemos marcar las zonas en donde hayamos visto atajos de venados o encontrado lugares con “talladeros” en ramas y arbustos, “rascaderos” o veredas que estén siendo utilizadas por estos para desplazarse a sus echaderos, sitios de convivencia o de alimentación.
- Es muy importante que tanto el “Scouting” como la cacería misma se lleven a cabo de manera muy cuidadosa, no deben ser invasivas, al contrario, debemos ser muy silenciosos y tratar de no denotar nuestra presencia.La idea no es invadir el monte con motos, faros nocturnos o ruidosos recorridos por lugares por los que la gente del rancho no transita regularmente, esto pondría en alerta a los venados y modificarán su conducta o rumbos establecidos haciendo imposible detectar por donde se mueven y caminan.Si es posible, procurar utilizar vehículos y personal del mismo rancho en los recorridos, muchas veces ellos nos podrán dar excelentes referencias de los grandes machos, aunque no debemos confiar a ciegas de sus indicaciones, es mejor tomarlas en cuenta pero confiar en nuestro conocimiento y experiencia.
- Aunque tanto hembras como machos utilizan las mismas fuentes de alimento y algunas veces en los mismos lugares, sus hábitos y horarios muchas veces no coinciden, los grandes machos son sobrevivientes y no tolerarán como las venadas, intrusiones frecuentes o poco cuidadosas, es vital encontrar fuentes de alimento preferidas por ambos sexos de venados, pueden ser cercanos a los bordos y arroyos en donde aún permanece humedad y crecen pastos tiernos o hierba golondrina, siembras o praderas y macizos de monte más cerrado. Hay que recordar que las rutas de los machos generalmente están marcadas con talladeros y rascaderos que nacen y se comunican desde los bordos y fuentes de alimento hasta las lomas con vegetación más cerrada, en donde ellos descansan y se echan durante el calor del día. Al revisar los árboles y arbustos en derredor de las fuentes de agua muy seguramente encontremos algunos talladeros, y si somos perceptivos descubriremos las veredas por las que escapan estos, siguiéndolas encontraremos más talladeros y quizás sus echaderos. Esto nos dará una idea del rumbo por donde arriban y escapan los machos y podremos situar un escondite.
- Es importante marcar las zonas en donde veamos grupos de venadas, pues aunque en general tanto hembras como machos prefieren aislarse y ocupar distintas zonas del rancho, durante las épocas de celo los machos visitan y revisan a los grupos de hembras buscando alguna receptiva, las hembras que entran en celo y son perseguidas por el persistente macho realmente dan vueltas por su territorio pero pocas veces se salen de él.
- Si queremos localizar machos grandes debemos tener mucha paciencia, se puede esparcir maíz en varios lugares y caminos o cerca de los comederos y montarse en los espiaderos mañana y tarde para observar los alrededores por si pasa o se asoma alguno de ellos. Muchas veces los machos más grandes permanecen atisbando por largo tiempo en la distancia sin acercarse hasta que anochece o cuando se sienten seguros que no corren peligro, por lo cual unos buenos binoculares son indispensables. Durante el Scouting es bueno llevar registro de todos los avistamientos, la hora y la composición de los sexos y edades que se lograron observar.
Llevar a cabo un buen scouting pocas semanas antes de nuestras cacerías no solo nos dará seguridad y diversión extra, sino nos hará más conocedores y probablemente obtendremos por nuestros esfuerzos una agradable recompensa.
Alejandro González de Cossío Septién
Revista Gran Safari, 6º artículo